domingo, 1 de mayo de 2011

Tranquila, no te preocupes, un clavo saca a otro clavo.

¿Que un clavo saca a otro clavo? Tonterías. Cuando un clavo se te mete hasta el fondo tiene efectos irreversibles. No paras de pensar en él, cuentas los segundos que te quedan para verle, no dejas de mirar sus fotos y se te ilumina la cara cuando lo ves. Ese dichoso clavo es lo peor que me ha pasado... Pero también lo más maravilloso.

viernes, 22 de abril de 2011

sábado, 16 de abril de 2011

¿Cómo puedo saber que no me estoy equivocando?

Eso no lo sabrás; no hasta que lo intentes... Tal vez te equivoques, pero ¿qué más da? Si no lo intentas tampoco lo conseguirás. Y si no lo haces tú, ten por seguro que otro lo hará, y quizás ese otro lo consiga... Y entonces te arrepentirás toda tu vida de no haberlo intentado, de no haber arriesgado. Y créeme, esa sensación es mucho peor que la dulce satisfacción de haberte equivocado.

Pepe

viernes, 15 de abril de 2011

Sufrir por amor.

Sufrir por amor es algo muy relativo. Puede ser sentirse mal por que la persona que quieres, pero también puede ser por otros motivos. Cuando quieres a alguien todo te recuerda a esa persona: una canción, un paisaje, una frase... Si esa persona no esta interesada en ti, ese es el problema.
Un ejemplo muy claro es lo que me pasa a mi. Llamemos al chico por el que sufro Bob y a su novia Susi.
¿Sabes lo que es tener que contemplar los beso, caricias, abrazos y cosquillas de la persona que te gusta? Yo lo doy todo por "Bob" pero Él? NADA. El problema es que a mi me cae muy bien, pero yo a el solo le gusto como amiga o supongo que como están las cosas ni eso. Pero lo peor de todo es que me pega. Si ya sabes como los niños pequeños que se pegan constantemente, pues igual. Y lo que el no sabe es que cada vez que me desprecia, cada vez que me pega un puñetazo en el brazo cada vez que no me habla, me siento cada vez mas miserable, como si para el no existiese.  Estar enamorado es lo que tiene pero lo peor es si se sienta la parejita al lado tuyo. Él no sabe lo que siento, al igual que la mayoría del mundo, pero yo creo que si lo supiera sería peor, ya que me evitaría y no me hablaria. Este chico es epecial. No me enamoré porque fuera guapo, ya que mucho no lo es en mi opinión; no me enamore de su cuerpo, aunque no está nada mal; y no me enamoré de su carácter (bueno de eso un poco sí); me enamore de sus ojos, de su sonrisa y de que cada vez que sonríe y te mira con esos ojos enormes, te da un vuelco al corazón. No se lo que es pero cada vez que le veo me siento rara como un nudo en el estomago que hasta que. no le pierdes de vista no se te va. 
Eso es en resumen y a grandes rasgos lo que sufrir significa subjetivamente: No poder hacer NADA por lo que te importa.

Tito

jueves, 14 de abril de 2011

Impossible is nothing.

La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser, o suceder. Y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo. La improbabilidad duele menos, y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió. Un afro americano habitando la casa blanca era improbable pero sucedió. Que los "Barón Rojo" volvieran a tocar juntos, era improbable pero también sucedió. Nadal desbancando del "Número Uno" a Federer, una periodista convertida en princesa, el 12-1 contra Malta...
El amor, las relaciones, los sentimientos...no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables; porque lo improbable es, por definición probable, lo que es casi seguro que no pase es que pueda pasar... y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo...

sábado, 9 de abril de 2011

Es ella.

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da. Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción. Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende, el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras, y los huevos por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto.Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría, y me sé lo de sus rodillas, y la forma que roza las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el número de sus escalones, y el número de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo). Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma. Que razones tenemos todos.Pero yo, muchas más que vosotros.

jueves, 31 de marzo de 2011

Vamos, tiéntame, sabes bien que voy a caer.

-Venga, invéntante algo. Qué se yo... Que tienes que recoger la ropa de la azotea, que tienes que ir a buscar algo a casa de tu amiga que vive en el piso de arriba, que tienes que escaparte conmigo, di eso si quieres, pero sube... Tengo ganas de ti.
-No has dicho "tengo ganas de verte", sino "tengo ganas de ti".
-¡Sí, y te lo repito!
-Yo también tengo ganas de ti.

miércoles, 30 de marzo de 2011

A tres metros sobre el cielo.

Poco a poco, la moto toma la curva. Es hora de regresar a casa. Es hora de volver a empezar, lentamente, sin forzar el motor, sin pensarlo demasiado. Con una única pregunta: ¿Volveré a estar alguna vez allí arriba, en ese lugar tan difícil de alcanzar? ¿Allí, donde todo parece más hermoso? Y en ese mismo instante, desgraciadamente, ya conoce la respuesta.