sábado, 16 de abril de 2011

¿Cómo puedo saber que no me estoy equivocando?

Eso no lo sabrás; no hasta que lo intentes... Tal vez te equivoques, pero ¿qué más da? Si no lo intentas tampoco lo conseguirás. Y si no lo haces tú, ten por seguro que otro lo hará, y quizás ese otro lo consiga... Y entonces te arrepentirás toda tu vida de no haberlo intentado, de no haber arriesgado. Y créeme, esa sensación es mucho peor que la dulce satisfacción de haberte equivocado.

Pepe

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